El Milagro de Escuchar

Una vez que comprenden este extraordinario arte de escuchar…, verán que esa acción es totalmente distinta a la acción que nace de una idea.

Me gustaría señalar la importancia de escuchar porque la mayoría de nosotros rara vez escuchamos. Escuchar con precisión, sin proyectar nuestros prejuicios personales, nuestras idiosincrasias, todo eso que uno ha aprendido, es muy difícil; implica escuchar con intensa curiosidad, como si estuvieran aprendiendo e investigando por primera vez, como si el campo completo se abriera ante uno y, paso a paso, profundizar sin concluir, sin almacenar recuerdos, inquiriendo, avanzando, fluyendo, viendo, descubriendo. Este acto de escuchar exige atención, no la atención de la concentración ni la atención que ponemos cuando tratamos de conseguir un beneficio o cuando queremos algo; se trata de escuchar sin desear, sin buscar, simplemente investigar. Sin embargo, para investigar realmente con seriedad, se requiere libertad, y el acto de escuchar es en sí mismo libertad. Una vez que comprendan este extraordinario arte de escuchar o del ver inmediato, de comprender algo al instante, verán que esa acción es totalmente distinta a la acción que nace o pertenece a una idea.

Nueva Delhi, cuarta charla, 3 de noviembre de 1963; Obras completas, tomo XIV 

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Las ideas no tienen ninguna importancia…; lo importante es cómo escucha.

Si saben escuchar, entonces ese escuchar es una acción completa en sí misma. Creo que es muy importante comprender esto, si me permiten insistir en este punto; no estoy divulgando nuevas ideas, las ideas no tienen ninguna importancia. Puede que alguien tenga nuevas ideas o que escuche algo que nunca antes había oído, pero lo importante es como escucha, no solo las ideas o algo nuevo, sino como escucha todo, porque si uno sabe escuchar, ese acto de escuchar en sí mismo trae liberación.

Nueva York, primera charla, 22 de mayo de 1954; Obras completas, tomo VIII 

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Si sabe escuchar realmente, se produce un milagro. Si es capaz de escuchar el sonido puro, el silencio entre dos notas, entonces tal vez pueda descubrir la verdad de cualquier cosa. Pero cuando uno compara, rebate, acepta o rechaza con esa constante necesidad de explicaciones, en realidad no está escuchando.

Poona, India, cuarta charla, 1 de febrero de 1953; Obras completas, tomo VII

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Escuchar es un acto completo, no parcial. Si toda nuestra vida podemos escuchar así…, entonces la vida será una acción constante de aprender y escuchar.

El acto de escuchar es siempre del presente, es un movimiento en el presente, pero en el momento en que uno interpreta lo que escucha de acuerdo con su propio entendimiento, tradición y cultura, si es que tiene una cultura, solo impide la escucha. Si uno realmente escucha, entonces fluye con ese movimiento extraordinario que no tiene fin. No se trata de escuchar tan solo a  quien les habla, sino de escucharlo todo, el sonido de esos cuervos, el autobús, el movimiento de la brisa entre las hojas, ver la puesta de sol, etc.; ese escuchar es un acto completo, no parcial.  Si toda nuestra vida podemos escuchar así, no solo durante unos minutos, sino a lo largo de toda nuestra vida, escuchar cada sonido, no únicamente el sonido de una voz con la que uno está familiarizado, sino cada movimiento del pensamiento y de la palabra, entonces la vida será una acción constante de aprender y escuchar.

Madrás, sexta charla, 3 de enero de 1965; Obras completas, tomo XV

La Vida es Accion…

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El Amor es Acción Total – Parte 2

parte 2 de 2

Si se conoce a si mismo sabe lo que significa amar, y de ahí surge la acción total, que es la única acción buena.

Como carecemos de amor pretendemos cambiar con simples reformas en la periferia, pero el núcleo queda vacío. Solo es posible saber cómo actuar de forma total cuando comprendemos lo que significa amar.

Señores, hemos desarrollado nuestras mentes, somos los así llamados ‘intelectuale’, lo cual quiere decir que estamos saturados de palabras, de explicaciones, de técnicas. Somos hábiles oradores, sabemos discutir y comparar una opinión con otra; hemos llenado nuestros corazones con las cosas de la mente y, por eso, vivimos en un estado de contradicción. Pero el amor no llega fácilmente, uno tiene que trabajar duro para sentirlo. El amor es difícil de comprender, difícil en el sentido de que, para comprenderlo, uno debe saber hasta dónde llegar con la razón, la cual es necesaria, e ir tan lejos como sea posible con ella, pero también debe conocer sus limitaciones. Eso significa que para comprender lo que es amor tiene que haber conocimiento propio, no los conocimientos de Shankara, Buda o Cristo que pueden conseguir en los libros. Esos libros son solo libros, no son revelaciones divinas; la revelación divina únicamente se manifiesta a través del conocimiento propio, y uno no puede conocerse así mismo siguiendo el modelo de ningún psicólogo, sino observando cómo funciona su pensamiento, es decir, observándose a sí mismo en cada momento, ya sea cuando sube al autobús, cuando habla a sus hijos, a su esposa o a su sirviente.

Si se conoce a si mismo sabe lo que significa amar, y de ahí surge una acción total, que es la única acción buena, ninguna otra acción es buena por más brillante, por más provechosa, por más reformista que sea. Para amar se necesita una inmensa humildad, y eso significa ser humilde, no cultivar la humildad. Ser humilde implica ser sensible a todo lo que a uno le rodea, no solo las cosas hermosas sino también las feas; ser sensible a las estrellas, a la quietud del atardecer, a los árboles, a los niños, a la suciedad de la aldea, al sirviente, al político, al conductor del tranvía. Entonces vera que esa sensibilidad, que es amor, tiene una respuesta para cada uno de los innumerables problemas de la vida, porque el amor es la respuesta a todos los problemas que la mente crea.

El amor es algo que cada uno de nosotros debe encontrar directamente y no a los pies de un gurú ni a través de ningún libro. Solo uno puede encontrar ese amor que no está contaminado, que es puro, y debe llegar a él sin codicia, sin envidia, sin todas las estupideces de la sociedad que han convertido a la mente en algo limitado, pequeño y mezquino. Entonces la acción es total, y esa acción total es la respuesta a todos los problemas del hombre, no así las actividades separadas del reformador, del estratega o del político.

Madrás, segunda charla, 16 de diciembre de 1956; Obras Completas, tomo X

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Interlocutor: ¿Podría, por favor, investigar que significa aprender mientras uno actúa?

Krishnamurti: En ciertas fábricas han descubierto que si un hombre repite constantemente el mismo trabajo, si hace siempre lo mismo, produce menos por que se cansa de realizar la misma actividad monótona. En cambio, si se le permite aprender mientras trabaja, produce más. Eso fue lo que descubrieron, permitir que el trabajador aprenda mientras trabaja.

Vamos a ponerlo al revés. Casi todos tenemos ideas, de modo que las ideas, las formulas, los conceptos son tremendamente importantes para nosotros. Así, la nacionalidad es una idea, el hombre negro, el hindú, el blanco, todos son ideas, y a pesar de que han producido actos terribles las ideas, las ideologías, seguimos dando importancia a las formulas, mientras que la acción ha perdido importancia. Actuamos de acuerdo con esos conceptos, esas ideas, ajustando nuestros actos a esas ideas, con lo cual siempre existe una división entre la idea y la acción, y por tanto, siempre hay conflicto. Un hombre que quiera comprender y terminar con el conflicto debe ver si es capaz de actuar sin una idea, debe aprender mientras actúa.

Tomemos por ejemplo el amor; no es algo simple sino bastante complejo. De hecho, no sabemos lo que significa amor pero tenemos ideas de lo que es: que si amar implica tener celos, que el amor se divide en humano y divino, todo eso son ideas. Sin embargo para descubrir lo que significa, su profundidad, su belleza, si existe algo como el amor, que nada tiene que ver con las buenas obras, con la compasión, con la tolerancia, con la gentileza; el amor puede abarcar todas estas cosas, pero si realmente queremos descubrirlo, es necesario eliminar todas las ideas preconcebidas sobre él. En ese acto de eliminar todos nuestros conceptos sobre el amor, estaremos aprendiendo lo que es. Eso es todo.

Saanen, cuarta charla, 17 de julio de 1966; Obras Completas, tomo XVI

La Vida es Acción…

<— parte 1 

La Acción Total

Descubran por si mismos esta cosa tan extraordinaria, esa acción total

¿Existe una acción que no sea resultado de la elección, de la imaginación, de la decisión, sino que consista en sentir la acción en su la totalidad? Yo digo que existe.

Tal como vivimos ahora, el gobierno hace una cosa, el hombre de negocios hace otra, el religioso, el erudito, el científico, cada uno hace cosas diferentes, con lo cual están en contradicción, y no es posible superar estas contradicciones porque tratar de superar una contradicción solo crea más tensión. Lo más importante para la mente es comprender la acción en su totalidad, es decir, sentir que la acción no nace de una decisión, igual que uno siente una maravillosa puesta de sol, una flor, o un pájaro en vuelo, lo cual requiere investigar en el inconsciente sin esperar ninguna respuesta positiva. Si uno es capaz de no quedar atrapado en las necesidades apremiantes de la vida, en lo que debe hacer mañana, entonces vera que la mente empieza a descubrir una manera de actuar en la que no hay contradicción alguna, una acción sin opuestos. Hagan la prueba, pruébenlo mientras regresan a sus casas, mientras están sentados en el autobús; descubran por si mismos esa cosa tan extraordinaria, esa acción total.

Como saben señores, la tierra no es comunista ni capitalista, no es hindú ni cristiana, no es suya ni mía. Existe un sentir que cubre la totalidad de la tierra, la belleza, la riqueza, la extraordinaria fuerza de la tierra, pero solo es posible sentir ese esplendor de lo total cuando uno no está comprometido con ninguna cosa. De la misma manera, solo es posible sentir la acción total cuando uno no está comprometido con ninguna actividad concreta, siendo altruista y haciendo buenas obras, involucrándose con este o aquel partido, con esta o aquella creencia o ideología. Todas esas reacciones en realidad son una forma de actividad egocéntrica. Si uno no está comprometido, entonces vera que la mente consciente, aunque participe en acciones concretas, puede dejar de lado esa acción inmediata y, desde la negación, puede investigar en el inconsciente los verdaderos motivos, las contradicciones ocultas, las ataduras tradicionales y los impulsos ciegos que generan los problemas en lo inmediato. Una vez que se comprende todo eso, uno puede ir mucho más lejos, entonces es capaz de sentir la belleza y la plenitud de un árbol, esa acción total en la que no existe ninguna respuesta contradictoria ni contrasentido.

Nueva Delhi, segunda charla, 11 de febrero de 1959
Obras Completas, tomo XI

La vida es acción…