Acción sin Idea

Follow-the-sun

Sólo cuando la mente está libre de la idea puede haber una experiencia directa. Las ideas no son la verdad; y la verdad es algo que debe ser experimentado directamente, de instante en instante. No se trata de una experiencia que deseamos, la cual sería entonces mera sensación. Sólo cuando uno puede ir más allá del haz de las ideas -que es el «yo», que es la mente, que tiene una continuidad parcial o completa-, sólo cuando uno puede trascender todo eso y el pensamiento está absolutamente silencioso, hay un estado en que se experimenta de manera directa. En ese estado sabrá uno qué es la verdad.

16 DE FEBRERO LPU

En la muerte está la inmortalidad

los-seres-humanos-nacemos-con-la-idea-de-la-inmortalidad

Por cierto, en el morir hay renovación, ¿no es así? Sólo en la muerte algo nuevo surge a la existencia. No le estoy brindando consuelo. Esto no es algo en lo que pueda creer o pensar, o que pueda examinar y aceptar intelectualmente, porque entonces lo convertirá en otro consuelo, tal como ahora cree en la reencarnación o en la continuidad en el más allá, etcétera. Pero lo real es que, para aquello que continúa, no hay renacimiento, no hay renovación. Por lo tanto, la renovación, el renacimiento está en el morir de cada día. Eso es la inmortalidad. En la muerte está la inmortalidad; no en la muerte que usted teme, sino en la muerte de las conclusiones previas, de los recuerdos, de las experiencias, con todo lo cual usted se ha identificado como el «yo». En el morir del «yo» a cada instante hay eternidad, hay inmortalidad, hay algo que ha de experimentarse; no es para que se especule o se diserte al respecto, como hacen ustedes con la reencarnación y toda esa clase de cosas […].

Cuando uno ya no tiene miedo, porque hay un morir a cada instante y, por lo tanto, una renovación, entonces se halla abierto a lo desconocido. La realidad es lo desconocido. La muerte es también lo desconocido. Pero decir que la muerte es bella, maravillosa, porque continuaremos en el más allá y toda esa insensatez, carece de realidad. Lo real es ver la muerte tal como es: un final, un final en el que hay renovación, renacimiento, no una continuidad. Porque aquello que continúa se deteriora, y lo que tiene el poder de renovarse a sí mismo es eterno.

16 DE NOVIEMBRE OCK – Vol. V

La Accion, Silencio y Mente Religiosa (P-3)

paisajes-1

Parte 3 de 3

Todo aquel que quiera encontrar una nueva vida, una nueva forma de vivir, debe investigar y captar esta extraordinaria cualidad del silencio.

Así pues, el silencio la meditación y la muerte están íntimamente relacionados. Sin morir al ayer no es posible el silencio; sin embargo, el silencio es necesario, absolutamente necesario, para actuar sin acumular y, por tanto, sin establecer ninguna inercia. La muerte se convierte en algo feo y temible cuando uno siente que puede perder todo lo acumulado, pero si a lo largo de la vida, desde ese mismo momento, no acumula nada, entonces no existe eso que llaman muerte, entonces vivir es morir y no hay separación.

El vivir que nosotros conocemos es desdicha, confusión, desorden, tortura, esfuerzo, con una ocasional y fugaz percepción de la belleza, del amor y de la dicha; ese es el resultado de esta obscura conciencia que en sí misma es incapaz de generar una nueva acción. Todo aquel que quiera encontrar una nueva vida, una nueva forma de vivir, debe investigar y captar esta extraordinaria cualidad del silencio; y sólo puede haber silencio cuando uno muere al pasado, sin ningún razonamiento ni propósito, sin decir: <<Conseguiré una recompensa >>. Todo este proceso es meditación y trae a la mente esa extraordinaria actitud vigilante en la que no existe ningún atisbo de obscuridad, ningún rincón sin explorar, nada por ver, es decir, no queda ningún recoveco por examinar.

De manera que la meditación es algo extraordinario, por su misma naturaleza es una dicha inmensa porque hay silencio, el cual en sí mismo es acción; la esencia del silencio es acción. Entonces, es posible vivir la vida, vivir cada día, desde el silencio y no desde el conocimiento, exceptuando el conocimiento tecnológico. Esa es la única mutación posible para el hombre. Sin ella viviremos una vida que no tiene ningún significado, solo habrá sufrimiento desdicha y confusión.

Madrás (Chennai), quinta charla, 5 de enero de 1966
Obras completas, tomo XVI

——————————————————————————

Investigar significa tener una mente sana, vital, que no se deja persuadir por las opiniones propias o de otro, por eso es capaz de ver con mucha claridad, en todo momento, cada cosa a medida que surge, a medida que fluye. La vida es un movimiento de relación, lo cual es acción, y a menos que haya libertad la simple rebeldía no tiene ningún valor. Un hombre verdaderamente religioso nunca se rebela porque es un hombre libre; no libre de nacionalismo, codicia, envidia y de todo eso. Simplemente es libre.

Madrás (Chennai), primera charla, 16 de diciembre de 1964
Obras completas, tomo XVI

——————————————————————————

Creo que una mente que no es capaz de ver y sentir por completo la hermosura de la tierra, del cielo, de la palmera, del horizonte, la hermosura de un rasgo, de un rostro, de un gesto, nunca puede comprender eso tan extraordinario que es la belleza y la libertad. […]

Es evidente que la mayoría hemos perdido, o nunca hemos tenido, ese verdadero sentir. Nuestra educación, la manera como vivimos, nuestros hábitos, tradiciones y costumbres cotidianas han impedido ese sentir de la mente. […] Si existe ese sentir, entonces de ahí nace una acción mucho más global, mucho más potente que la acción intelectual de los bienhechores y reformadores, porque hay comprensión, se siente tanto lo feo como lo hermoso, aunque no como opuestos. Ese sentir es básico si queremos comprender el proceso de nuestra existencia y las variantes de nuestro pensar, lo cual significa comprender la profundidad y la amplitud de la vida, así como esa cosa extraordinaria la cual llamamos el ‘yo’. Para comprender este ‘yo’ con todas nuestras alegrías, luchas, sufrimiento, intenciones esperanzas, miedos, ambiciones, envidias, celos, etc., debe de haber un profundo sentir y no simple imaginación. Como seguramente saben, si uno siente algo ve con mucha más intensidad, con mayor inteligencia y claridad; no sé si han observado que cuando aman a alguien, o cuando detectan algo realmente extraordinario en una persona, se vuelven mucho más inteligentes, más intensos y atentos, ¿no es así?. Existe también la astucia, un estado de atención que viene de la concentración; pero en eso no hay un verdadero sentir ni tampoco afecto. […]

Pero, como saben, la dificultad está en que, a menos que perciban, que vean la totalidad del firmamento, la belleza de la noche, la mañana, el atardecer, nunca harán nada que merezca la pena, excepto las pequeñas y mezquinas actividades de la vida cotidiana. A menos que comprendan esto por completo, su existencia seguirá siendo miserable y dolorosa, pero si perciben esa cosa enorme llamada vida, si la sienten, podrán afrontar las cosas prácticas con precisión, claridad y seriedad. Sin embargo a la mayoría solo les interesa el beneficio inmediato, resultados inmediatos, les interesa el placer o dolor inmediato. Por eso me parece que es muy importante, si queremos comprendernos a nosotros mismos, que exista ese sentir. Para la mayoría ese sentir está muerto, porque si uno ve a diario la misma pobreza, la misma decadencia, el mismo sufrimiento, la misma lucha, las mismas costumbres y hábitos, la muerte se vuelve torpe, indolente, insensible, y así es muy difícil sentir. […]

Si vamos más allá cuidadosamente, descubriremos como el apego  destruye el sentir, porque todo nuestro apego está formado por cosas muertas; no es posible estar apegados a algo vivo más allá del apego que uno pueda tener a un rio o al mar, porque las cosas vivas están en constante movimiento. De manera que cuando dice que está apegado a su hijo, a su hija, a su esposo, si puede mirarlo cuidadosamente dentro de sí mismo, se dará cuanta de que no puede estar apegado a una persona viva, porque esa persona está en constante cambio, transformándose, en estado de convulsión, de modo que el apego es a la imagen que tiene de esa persona, ¡Pero la imagen es algo muerto! Así pues, miren lo que hace la mente: crea imágenes, ¡y se apega a cosas muertas!

*****

Ahora bien, si realmente han comprendido todo esto , no solo verbal o intelectualmente, si realmente sienten conmigo que esto es algo verdaderamente serio, entonces verán que es posible ir a la oficina, tomar un autobús y funcionar en la vida diaria con una cualidad distinta, con una nueva cualidad en la mente. Después de todo, uno no puede dejar de hacer los trabajos cotidianos, la actividad diaria, esa rutina a la cual está apegado, y si uno está apegado a la fuente de la que brota el agua no puede fluir con las aguas llenas de vida. Para captar la verdad de esto  se necesita no sólo una percepción directa, pensar con claridad, una mente cuidadosa, sino también un sentido de belleza. Sí lo han comprendido, se darán cuenta de que el apego a dejado de tener una gran importancia, no es necesario que luchen para liberarse de él, cae por sí mismo como una hoja que se lleva el viento. Entonces la mente se vuelve tremendamente vital, despierta, precisa, y deja de estar confundida.

*****

Solamente es posible tener ese sentir explosivo si se comprende todo el proceso de uno mismo y de los apegos. Si son capaces de explorar, de examinar, de investigar esto a lo que llamamos apego, entonces empezaran a aprender, y el aprender elimina las cosas muertas, el aprender es lo que transmite ese sentir a la acción. Puede que uno al actuar cometa un error, pero ese error forma parte del constante proceso de aprendizaje. Actuar significa que uno está intentando ver, descubrir, comprender, no simplemente tratando de conseguir un resultado, porque todo resultado es algo muerto, y la acción se vuelve muy insignificante y mezquina si uno no comprende el centro, el actor. Nosotros siempre separamos al actor de la acción, el ‘yo’ siempre hace esto y, de ese modo se convierte en algo muerto.

Sin embargo, si empiezan  a comprenderse a sí mismos, lo cual es conocimiento propio, lo cual significa aprender acerca de uno, entonces ese aprender es algo muy hermoso, extremadamente sutil, como las aguas llenas de vida. Si comprenden eso y, con esa comprensión, actúan – no con la acción del pensamiento, sino a través del proceso de aprender -, descubrirán que  la mente ha dejado de estar muerta, de estar apegada a cosas muertas o moribundas. Entonces la mente es extraordinaria, es como el horizonte, el infinito, el espacio; no tiene medida. Una mente así puede profundizar muy hondo y convertirse en el universo, en lo eterno. Desde ese estado es posible actuar en el tiempo pero con un sentir de forma diferente. Todo esto no requiere tiempo cronológico, días, semanas o años, sino comprenderse a sí mismo,  lo cual puede hacerse en el instante; a partir de ahí uno descubrirá lo que es el amor, ese amor que no conoce celos, envidia o ambición y que no tiene amarres. Ese es un estado en el que no existe en tiempo y, por eso, la acción adquiere un significado totalmente diferente en nuestra vida diaria.

Madrás (Chennai), quinta charla, 5 de enero de 1966
Obras completas, tomo XVI

<— Parte 2
<— Parte 1

La Vida es Accion…

Comprender la Relación, Acción

Para comprender hasta el final el extraordinario movimiento de la vida que es relación, acción, uno debe tener esa libertad que sólo llega cuando entrega su mente, su corazón y todo su ser.

Como saben, cuando alguien ama algo – uso la palabra amor en su sentido total, no me refiero al amor de Dios o del hombre, al amor profano o divino, esas divisiones no son amor en absoluto –, cuando uno ama, entrega su mente y su corazón, eso no significa que se comprometa con algo, lo cual es por completo diferente. Si entrego mi mente, mi corazón, y me comprometo con una acción determinada, ya sea sociológica o fisiológica, comunista o religiosa, eso no es entregarse, eso es solo convicción intelectual, la sensación de estar siguiendo algo que uno debe hacer para mejorar, mejorarse así mismo, a la sociedad, etc. Les hablo de algo totalmente diferente.

Cuando uno entrega su corazón, es consciente de absolutamente todo lo que está en el ámbito de esa comprensión. Hagan la prueba cuando quieran; espero que lo estén haciendo ahora mismo a medida que escuchan lo que se está diciendo. El hombre que dice <<lo intentare>> está perdido por que el tiempo no existe, únicamente existe el ahora. En caso de que lo estén haciendo en este momento verán que, si entregan su corazón, eso es una acción total, no una acción fragmentaria, forzada, ni una acción conforme a un determinado patrón, modelo o formula. Si entrega todo su corazón a algo vera que lo comprende de inmediato, al instante, lo cual no tiene nada que ver con el sentimentalismo, la emotividad o la devoción; todo eso es demasiado pueril. Para entregar el corazón se necesita inmensa comprensión, energía, claridad, y uno no puede ver con claridad si no está libre de su tradición, autoridad, cultura, civilización y de todos los modelos de la sociedad. No se trata de escapar de la sociedad, de retirarse a las montañas o hacerse ermitaño si quiere comprender la vida; todo lo contrario. Para comprender hasta el final el extraordinario movimiento de la vida que es relación, acción, uno debe tener esa libertad que sólo llega cuando entrega su mente, su corazón y todo su ser. En ese estado hay comprensión, y cuando hay comprensión no hay esfuerzo; es un acto instantáneo.

Madrás (Chennai), primera charla, 16 de diciembre de 1964
Obras Completas, tomo XV

La Vida es Accion…

No Podemos Perseguir La Felicidad

¿Qué entienden ustedes por felicidad? Algunos dirán que la felicidad consiste en obtener lo que deseamos. Uno desea un auto, lo obtiene y es feliz. Desea un sari o alguna otra indumentaria; deseo ir a Europa y, si puedo hacerlo, soy feliz. Quiero ser el más grande de los políticos y, si lo consigo, soy feliz; si no lo consigo, soy desdichado. Así, lo que ustedes llaman felicidad es obtener lo que desean, el logro o el éxito, llegar a ser nobles; en una palabra, conseguir alguna cosa que desean. En tanto deseen algo y puedan obtenerlo, son perfectamente felices, no se sienten frustrados; pero si no pueden conseguir lo que desean, comienza la infelicidad. Esto es lo que nos interesa a todos, no sólo al rico y al pobre. Tanto el rico como el pobre desean obtener algo para sí mismos, para su familia, para la sociedad; y si algo les impide hacerlo, si algo les detiene, se sentirán desdichados. No estamos discutiendo esto no decimos que los pobres no deberían tener lo que desean. Ese no es el problema. Estamos intentando descubrir qué es la felicidad y si la felicidad es algo de lo cual estamos conscientes. En el instante en que estamos conscientes de que somos felices, ¿es felicidad eso? Tan pronto tenemos conciencia de que somos felices, eso ya no es felicidad.

En el momento en que tenemos conciencia de que somos humildes, no somos humildes.
Así pues, la felicidad no es cosa que podamos perseguir: llega. Pero si la buscamos, nos evadirá.

3 DE JULIO OCK – Vol. VII

-Jiddu Krishnamurti (The book of life)

   

 

La Acción Total

Descubran por si mismos esta cosa tan extraordinaria, esa acción total

¿Existe una acción que no sea resultado de la elección, de la imaginación, de la decisión, sino que consista en sentir la acción en su la totalidad? Yo digo que existe.

Tal como vivimos ahora, el gobierno hace una cosa, el hombre de negocios hace otra, el religioso, el erudito, el científico, cada uno hace cosas diferentes, con lo cual están en contradicción, y no es posible superar estas contradicciones porque tratar de superar una contradicción solo crea más tensión. Lo más importante para la mente es comprender la acción en su totalidad, es decir, sentir que la acción no nace de una decisión, igual que uno siente una maravillosa puesta de sol, una flor, o un pájaro en vuelo, lo cual requiere investigar en el inconsciente sin esperar ninguna respuesta positiva. Si uno es capaz de no quedar atrapado en las necesidades apremiantes de la vida, en lo que debe hacer mañana, entonces vera que la mente empieza a descubrir una manera de actuar en la que no hay contradicción alguna, una acción sin opuestos. Hagan la prueba, pruébenlo mientras regresan a sus casas, mientras están sentados en el autobús; descubran por si mismos esa cosa tan extraordinaria, esa acción total.

Como saben señores, la tierra no es comunista ni capitalista, no es hindú ni cristiana, no es suya ni mía. Existe un sentir que cubre la totalidad de la tierra, la belleza, la riqueza, la extraordinaria fuerza de la tierra, pero solo es posible sentir ese esplendor de lo total cuando uno no está comprometido con ninguna cosa. De la misma manera, solo es posible sentir la acción total cuando uno no está comprometido con ninguna actividad concreta, siendo altruista y haciendo buenas obras, involucrándose con este o aquel partido, con esta o aquella creencia o ideología. Todas esas reacciones en realidad son una forma de actividad egocéntrica. Si uno no está comprometido, entonces vera que la mente consciente, aunque participe en acciones concretas, puede dejar de lado esa acción inmediata y, desde la negación, puede investigar en el inconsciente los verdaderos motivos, las contradicciones ocultas, las ataduras tradicionales y los impulsos ciegos que generan los problemas en lo inmediato. Una vez que se comprende todo eso, uno puede ir mucho más lejos, entonces es capaz de sentir la belleza y la plenitud de un árbol, esa acción total en la que no existe ninguna respuesta contradictoria ni contrasentido.

Nueva Delhi, segunda charla, 11 de febrero de 1959
Obras Completas, tomo XI

La vida es acción…