La Mente Parlanchina

sea-ocean-dal-horizon-sky-clouds-sun-dawn-sunset

¿Sabe?, percibir algo es una experiencia asombrosa. No sé si alguna vez ha percibido realmente algo: una flor o un rostro o el cielo o el mar. Desde luego, ve estas cosas cuando pasa cerca de ellas en un autobús o en un automóvil; pero me pregunto si alguna vez se ha tomado la molestia de mirar realmente una flor. Y cuando sí mira una flor, ¿qué ocurre? Inmediatamente la nombra, se interesa en saber a qué especie pertenece, o dice: «¡Qué hermosos colores tiene! Me gustaría que creciera en mi jardín; quisiera obsequiársela a mi esposa, o ponérmela en el ojal», etc. En otras palabras, apenas ve una flor, su mente comienza a parlotear al respecto; por consiguiente, jamás percibe la flor. Uno percibe algo sólo cuando su mente está en silencio, cuando no hay parloteo de ninguna clase. Si usted puede mirar la estrella vespertina que asoma sobre el mar, mirarla sin un solo movimiento de la mente, entonces percibe de veras su extraordinaria belleza; y cuando percibe la belleza, ¿no experimenta también el estado de amor? Por cierto, la belleza y el amor son la misma cosa. Sin amor no hay belleza, y sin belleza no hay amor. La belleza está en la forma, la belleza está en el hablar, la belleza está en la conducta. Si no hay amor, la conducta es trivial; es meramente el producto de la sociedad, de una determinada cultura, y lo que produce es mecánico, carente de vida. Pero cuando la mente percibe sin la más leve agitación, entonces es capaz de mirar a una profundidad total dentro de sí misma. Y una percepción semejante es realmente intemporal. Usted no tiene que hacer nada para provocarla; no hay disciplina, ni práctica, ni método por el cual pueda uno aprender a percibir.

13 DE OCTUBRE OCK- Vol. XI

Un Ver Extraordinario

immontice

Ir más allá de las palabras

Para comprendernos el uno al otro, considero necesario que no estemos presos en las palabras; una palabra como Dios, por ejemplo, puede tener un significado especial para usted, mientras que para mí puede que tenga una formulación totalmente distinta, o ninguna formulación en absoluto. Así que es casi imposible comunicarnos mutuamente, a menos que ambos tengamos la intención de comprender las meras palabras e ir más allá de éstas. La palabra libertad implica, por lo general, estar libre de algo, ¿no es así? Comúnmente, significa estar libre de la codicia, de la envidia, del nacionalismo, de la ira, de esto o aquello. Mientras que la palabra libertad puede tener completamente otro significado: la sensación interna de que uno es libre; y pienso que resulta muy importante comprender este significado.

… Después de todo, la mente está compuesta, entre otras cosas, de palabras. Ahora bien, ¿puede la mente estar libre de la palabra envidia? Experimente con esto y verá que palabras como Dios, verdad, odio, envidia, ejercen un efecto profundo sobre la mente. ¿Puede, entonces, la mente estar libre de estas palabras, tanto neurológica como psicológicamente? Si no está libre de ellas, es incapaz de enfrentarse al hecho de la envidia. Cuando puede mirar directamente el hecho que llama «envidia», entonces el hecho mismo actúa con mucha mayor rapidez que el empeño de la mente en hacer algo con respecto al hecho. En tanto la mente esté pensando en librarse de la envidia mediante el ideal de la «no envidia» y demás, está distraída, no se enfrenta con el hecho, y la palabra misma envidia es una distracción respecto del hecho. El proceso de reconocimiento se efectúa a través de la palabra; en el instante en que reconozco el sentimiento por intermedio de la palabra, doy continuidad a ese sentimiento.

18 DE MAYO OCK- Vol. IX

Un ver extraordinario

Preguntamos, pues, como al principio: ¿puede la mente llegar a ese ver extraordinario, no desde la periferia, no desde lo exterior, desde la frontera, sino dar con ese ver sin buscarlo en absoluto? Ese es el único modo de encontrarlo. Porque cuando damos con él inadvertidamente, no hay esfuerzo, ni búsqueda ni experiencia alguna; existe una negación total de las prácticas normales para penetrar en ese centro, para llegar a ese florecer de la percepción. De ese modo, la mente se torna aguda en extremo, se halla sumamente despierta y ya no depende de ninguna experiencia para mantenerse en ese estado de despertar.

Cuando uno se formula la pregunta a sí mismo, puede que lo haga verbalmente; para la mayoría de las personas ello debe ser verbal, es obvio. Y uno tiene que darse cuenta de que la palabra no es la cosa; como la palabra árbol no es el árbol, no es el hecho real. El hecho real es cuando uno de veras entra en contacto directo con él, no a través de la palabra. Entonces eso es una realidad, lo cual implica que la palabra ha perdido su poder de hipnotizar a la gente. Por ejemplo, la palabra Dios esta tan cargada y nos ha hipnotizado tanto, que la aceptaremos o rechazaremos funcionando como la ardilla en una jaula. De modo que la palabra y el símbolo han de ser descartados.

19 DE MAYO OCK Vol. XVII

¿Que debe hacer el ser Humano?

imagen3

El ser humano se preocupa por el bienestar total, por la totalidad de la desdicha y de la confusión. Una vez este punto este completamente claro, entonces podemos preguntar: ¿Qué debe hacer el ser humano?

Pienso que hay una diferencia entre un ser humano y un individuo. Un individuo es una entidad local que vive en un determinado país, que pertenece a una determinada cultura, a una determinada sociedad y religión, etc. Un ser humano, sin embargo, no es una entidad local, ya viva en América, Rusia, China o aquí; creo que debemos tener eso en mente mientras dialogamos juntos.

Así pues, ¿Qué se supone que debe hacer el ser humano? Si un ser humano comprende la totalidad de este problema y actúa, entonces el individuo tiene relación con esa totalidad; sin embargo, si el individuo se limita a actuar en una pequeña parcela de este extenso campo de la vida, en ese caso, su actividad no tiene relación alguna con el todo. Por tanto uno debe tener muy presente que no nos estamos refiriendo a una parte, sino al todo, a la totalidad del ser humano, este en África, Francia, Alemania, aquí o en cualquier lugar. En lo grande esta lo pequeño, pero en lo pequeño no está lo grande. Estamos hablando del individuo, y el individuo es lo pequeño, está condicionado, desdichado, frustrado y en continuo descontento, se satisface con pequeñeces, con sus pequeños dioses, con sus insignificantes tradiciones, etc. El ser humano, en cambio, se preocupa por el bienestar total, por la totalidad de la desdicha y la confusión. Una vez este punto esté completamente claro, entonces podemos preguntar: ¿Qué debe hacer el ser humano?

Al ver esa enorme confusión, ese desorden, brutalidad, guerras, esas interminables divisiones religiosas, nacionalismos, etc., ¿Qué debe hacer un ser humano cuando se enfrenta a todo eso? Me pregunto si tal vez alguna vez se han hecho esta pregunta o si solo les interesa su pequeño problema particular. No digo que no sea importante, sino que ese pequeño problema, por insignificante, inmediato o urgente que sea, está relacionado con la totalidad de la mente humana. Uno no puede separar su pequeño problema individual de la totalidad de los problemas humanos de la vida, y como todos son problemas – familiares, religiosos, pobreza – están relacionados, centrarse en un problema particular carece de sentido.

Así pues, es necesario considerar al hombre como un todo, y cuando el hombre se encuentra cara a cara con ese terrible reto, no solo en lo externo sino también en su conciencia, entonces la crisis no está solo fuera en el mundo exterior, sino también dentro de la misma conciencia; en realidad no están separados. Creo que no tiene sentido dividir el mundo en exterior e interior, porque ambos están relacionados entre sí y, por tanto no pueden dividirse. Sin embargo, para comprender todo este movimiento, este proceso unitario, uno tiene que comprender con objetividad no solo los sucesos externos, las diversas crisis que padecemos, sino también las crisis y los retos internos del campo de la conciencia. Al afrontar esta cuestión, como lo estamos haciendo ahora, estoy seguro de que uno se preguntara: ¿Qué esta sucediendo?

Es una tarde muy hermosa, ¿verdad? El sol brilla sobre las hojas y las envuelve de una luz delicada, las ramas se mecen con suavidad y el resplandor del sol poniente se abre paso a través de las hojas y del bosque. Curiosamente, toda esta belleza no tiene relación con nuestra vida cotidiana, la ignoramos, no la miramos, y si lo hacemos es con una mirada rápida mientras seguimos con nuestro problema particular, ¡con nuestra interminable búsqueda de nada! Somos incapaces de mirar esa luz sobre estas hojas, de escuchar a los pájaros o de ver con claridad o por nosotros mismos –no de manera fragmentada ni desde el aislamiento- la totalidad de esta cuestión de la existencia humana. ¡Espero que no piensen que me estoy poniendo romántico al mirar esa luz! Pero, como saben, sin pasión, sin sentir, uno no puede hacer nada en la vida. Si uno siente profundamente la pobreza, la suciedad, la miseria, el deterioro que hay en este país, la corrupción, la ineficacia, la espantosa insensibilidad alrededor nuestro y de la cual no somos conscientes, si sienten una profunda pasión por todo eso, si sienten también esa pasión cuando miran las flores, los árboles, el sol que se filtra entre las hojas, entonces verán que no hay nada separado. Si no puede ver la luz que brilla sobre esas hojas y deleitarse con eso, ni sentir pasión en ese deleite, entonces me temo que tampoco sentirán pasión al actuar; sin embargo, es necesario que haya acción, no interminables teorías y discusiones.

Cuando uno afronta este enorme y complicado problema del descontento humano, de la búsqueda humana, de ese anhelo humano de algo que esta más allá de la estructura del pensamiento, uno debe tener pasión por descubrir. Sin embargo, la pasión no es un proceso del pensamiento; la pasión es algo nuevo a cada minuto, es algo vivo, vital, rebosante de energía, mientras que el pensamiento es viejo, viene del pasado, está muerto. Ningún pensamiento es nuevo porque el pensamiento es el resultado de la memoria, de la experiencia, del conocimiento, los cuales pertenecen al tiempo, que es pasado. De ese pasado o regresando a ese pasado no puede nacer la pasión, no es posible revivir algo que está muerto o tener pasión por algo muerto.

Madrás (Chennai), primera charla, 15  de enero de 1967, Obras completas, tomo XVII

La Vida es Accion…

La Accion Inmediata, Instantanea

Blogs.21rs.es

En todo el mundo, mucha gente, en especial los jóvenes, insisten en la necesidad de actuar ahora, no mañana.

¿Existe una acción en la que el tiempo y la ideología no intervengan en forma alguna, es decir, donde ver y actuar sean lo mismo?  Eso es lo que el mundo necesita. El hombre que no tiene nada, que no tiene ni comida ni ropa, que vive atormentado, no puede esperar cierto proceso evolutivo ni tampoco puede esperar para recibir los alimentos que promete esa ideología. Ese hombre dice << necesito la comida ahora, no mañana >>. En todo el mundo, en especial los jóvenes, insisten en la necesidad de actuar ahora, no mañana; el ahora es mucho más importante que el mañana; la generación actual es mucho más importante que la generación venidera.

Por tanto ¿existe una acción en la que no intervengan ni el tiempo ni la ideología? Esa es la única revolución; o sea, si veo algo peligroso, ver y actuar son lo mismo. Si veo que el nacionalismo –tomo ese ejemplo muy simple- , si veo que es un veneno por que divide a la gente, etc., al ver  que es veneno, dejo de inmediato y por completo de alimentar ese nacionalismo; esa acción inmediata es libertad.

Madrás (Chennai), segunda charla, 18 de enero de 1967
Obras completas, tomo XVII

——————————————————————————————————–

La rebelión nunca  es libertad, la libertad es algo por completo distinto. La libertad únicamente llega cuando uno ve y actúa, no a través de la reacción. Ver es actuar y, por tanto, es instantáneo;  si uno ve un peligro no se pone a pensar, a discutir, a dudar; actúa de inmediato, el mismo peligro le empuja a actuar, De manera que ver es actuar y ser libre; es decir, ver es actuar, y esa acción es la esencia misma de la libertad, no la rebelión.

Madrás (Chennai), primera charla, 15 de enero de 1967
Obras completas, tomo XVII

——————————————————————————————————–

INTERLOCUTOR: ¿Es la acción inmediata una acción total?

KRISHNAMURTI: Exactamente, señor, eso dije, << acción inmediata >>. Sin embargo esa es una de las cosas más difíciles de comprender; de modo que no diga simplemente  << acción inmediata >>. Como sabe, muchos hablan de << vivir el ahora >>. Pero vivir el ahora es una de las cosas más extraordinarias que existen, y para vivir el ahora, que es acción inmediata, uno tiene que comprender el condicionamiento, el cual es pasado y no  proyectarlo hacia el futuro. Así, uno tiene que eliminar el intervalo de tiempo y vivir en ese asombroso estado de lo inmediato.

Rajghat, Benarés, tercera charla, 24 de noviembre de 1964
Obras completas, tomo XIV

——————————————————————————————————–

INTERLOCUTOR: ¿Es la acción espontanea la acción correcta?

KRISHNAMURTI: ¿Sabe lo difícil que es ser realmente espontáneo? Considerando lo condicionados que estamos por la sociedad, por nuestros recuerdos, por el pasado, ¿Qué posibilidad tenemos de ser espontáneos? Actuar de manera espontánea implica, como es obvio, actuar sin motivo, sin premeditación, sin un ápice de ambición personal, sin egoísmo, solo se trata de hacer algo como resultado de la plenitud del propio ser. Así, ser realmente espontaneo requiere deshacerse por completo del pasado, porque solo una mente inocente puede ser espontánea.

Saanen, novena charla, 25 de julio de 1963
Obras completas, tomo XIII

La Vida es Accion…

Afrontar el Hecho es Actuar

Cuando uno afronta el hecho…, entonces vive por completo en el presente

Así pues, una mente es libre únicamente si es capaz de afrontar el hecho, lo que es, como por ejemplo ver la pobreza y no un reto supremo, porque no existe ningún reto supremo. La vida es un reto a cada momento; ver la pobreza, reunirse con su jefe en la oficina, ver a su esposa, ver a sus hijos, ver al cobrador del autobús, ver la miseria, ver la belleza de una puesta de sol, ver la propia ira, la envidia, la necedad de uno, todos son hechos. Lo importante es cómo nos relacionamos con el hecho, no lo que pensamos ni lo que debemos hacer con él. Cuando uno afronta el hecho sin ninguna opinión, valoración ni juicio, entonces vive por completo en el presente. Para una mente así, no existe el tiempo y, por tanto, puede actuar; porque el hecho en sí mismo genera la necesidad urgente de actuar, no así las opiniones, los deseos y los ideales de uno.

Mandarás (Chennai), cuarta charla, 27 de diciembre de 1964, Obras completas, tomo XV

———————————————————————————————————————–

Sensibilidad significa que la mente está en un estado donde solo existe el hecho y no los muchos recuerdos que tenemos del hecho. Esa percepción, ese ver, ese escuchar en cada momento genera una acción extraordinaria. Por favor, no se dejen llevar por la intensidad o el entusiasmo de quien les habla, no se dejen hipnotizar, más bien observen, escuchen y descubran por sí mismos.

Saanen, tercera charla, 26 de julio de 1962, Obras completas, tomo XII

———————————————————————————————————————–

     …cuando uno es capaz de mirar limpiamente cualquier clase de hecho, el hecho de la memoria, de los celos, del nacionalismo, del odio, del deseo de poder, de posición y de prestigio, entonces el hecho muestra todo su inmenso potencial, florece, y en ese florecer no solo se comprende el hecho, sino también la acción que ese hecho produce.

…sólo de ese acto puro de ver el hecho nace la acción, y la mutación de la conciencia humana.

Mandarás (Chennai), segunda charla, 26 de noviembre de 1961, Obras completas, tomo XII

———————————————————————————————————————–

Es necesario ver el hecho de que existe una acción que, debido a su magnitud, no crea conflicto ni sufrimiento. Para encontrarla, para dar con ese enigma, con ese misterio, sin pensar, tiene que haber libertad desde el mismo principio, no al final; libertad para investigar, para mirar, para observar; uno debe estar libre del miedo.

Bombay, tercera charla, 20 de febrero de 1966, Obras completas, tomo XVI

La Vida es Acción

La Accion sin Contradicción

Me pregunto si alguna vez han caminado por una calle llena de gente o por una carretera solitaria, simplemente mirando las cosas, sin pensamiento.

¿Es posible vivir en este mundo, ir al trabajo, cocinar, fregar los platos, conducir un automóvil y hacer el resto de tareas de la vida que en la actualidad se han vuelto repetitivas y que generan conflicto, es posible hacer todo esto, vivir y actuar, sin que intervengan las ideas y, así, realizar cualquier actividad sin contradicción alguna?

Me pregunto si alguna vez han caminado por una calle llena de gente o por una carretera solitaria, simplemente mirando las cosas, sin pensamiento. Existe un estado en que no interfiere el pensamiento en la observación , si bien uno se da cuenta de todo lo que le rodea y puede reconocer a la persona, la montaña, el árbol o el automóvil que se aproxima; aun así la mente no funciona con el modelo habitual de pensamiento. No sé si esto les ha sucedido alguna vez. Pruébenlo  en algún momento mientras conducen o caminan, simplemente miren sin pensamiento, observen sin la reacción que el pensamiento genera. Aunque uno reconozca el color y la forma, aunque vea el arroyo, el automóvil, la cabra, el autobús, no hay ninguna reacción; solo existe la observación negativa, y este mismo estado llamado Observación negativa’ es acción. De modo que esa mente pueda utilizar el conocimiento para lo que debe hacer pero está libre de pensamiento, en el sentido de que no opera basándose en la reacción. Con una mente así, una mente que está atenta sin reaccionar, uno puede ir al trabajo y hacer todas las demás cosas.

La mayoría pensamos en nosotros de forma continua desde la mañana hasta la noche y actuamos dentro de ese patrón de actividad egocéntrica. Toda esa actividad, que es una reacción, inevitablemente comporta diversas formas de conflicto y deterioro; ahora bien ¿es posible no actuar desde ese modelo y, aun así, vivir en este mundo? No me refiero a vivir retirado en una cueva en las montañas ni nada semejante, pregunto si es posible vivir en este mundo y actuar como un ser humano total desde un estado de vacío. Espero que no interpreten mal el uso de esa palabra. No importa si pintan, si escriben poemas, si van a la oficina o hablan, ¿pueden tener siempre ese espacio vacío en su interior y a través de ese espacio vacío trabajar? Porque si tienen ese espacio vacío, entonces la acción no genera contradicción.

Creo que es muy importante descubrir esto; uno mismo tiene que descubrirlo porque nadie puede enseñarlo o explicarlo. Para descubrirlo, primero debe comprender que toda actividad egocéntrica genera conflicto y, después, preguntarse a sí mismo si la mente puede estar satisfecha con semejante acción. Quizá se sienta satisfecha  durante un momento, pero cuando se da cuenta de que en todas estas acciones el conflicto es inevitable, empezara a investigar si existe alguna otra clase de acción, una acción que no genere conflicto, y entonces, seguramente, se encontrara con el hecho de que esa acción existe.

Saanen, séptima charla, 26 de julio de 1964, Obras Completas, tomo XIV

La Vida es Accion…

Comprender El problema

Fred Rubim - J. Krishnamurti

El problema, si lo ama, es tan hermoso como la puesta de sol, pero si está en contra nunca lo comprenderá.

La mayoría formulamos preguntas esperando una respuesta <<si>> o <<no>>. Es fácil preguntar << ¿Qué quiere decir con eso? >>, y después cómodamente dejar que yo se lo explique. Resulta mucho más arduo descubrir la respuesta por uno mismo, investigar el problema con tal profundidad, con tal claridad y sin ninguna distorsión, que el problema termine. Eso solo puede suceder si la mente está realmente en silencio cuando afronta el problema;  el problema, si uno lo ama, es tan hermoso como una puesta de sol, pero si está en contra nunca lo comprenderá. Casi todos resistimos el problema porque tenemos miedo del resultado, de lo que puede suceder si seguimos adelante, de modo que perdemos el sentido y el alcance del problema.

La libertad primera y última

———————————————————————————————————————–

Uno sólo puede ver con claridad si la imagen no interfiere –la imagen como conocimiento, pensamiento, emoción, etc.-; únicamente entonces es posible mirar, escuchar, comprender. Seguro que a todos nos ha sucedido que, de pronto, después de discutir, de cuestionar, de argumentar, etc., la mente se queda quieta y uno ve, exclama: << ¡Dios mío, comprendo! >>. Ese comprender es acción, no es una idea, ¿entienden?

Ojai, quinta charla, 12 de noviembre de 1966, Obras completas, tomo XVII

———————————————————————————————————————–

De modo que la mente consciente, al darse cuenta de que necesita quietud, permanece quieta; entonces, el inconsciente saca todo su trasfondo, todo su contenido; de la misma manera que si uno observa un árbol, una mujer, un hombre o un niño, todas las respuestas, los motivos, los rincones obscuros y ocultos de la mente afloran y se comprenden de inmediato por que la mente consciente no está juzgando, no está valorando ni comparando. La mente consciente está ahí, observando en completa quietud, porque ha dejado de buscar y de perseguir experiencias; en ese momento verán, si es que han llegado tan lejos, que todo el contenido de la consciencia se ha vaciado […]. Cuando uno comprende, esa comprensión en sí misma es acción que sigue y sigue incluso a pesar de uno, tanto si nos gusta como si no.

Nueva Delhi, sexta charla, 10 de noviembre de 1963, Obras completas, tomo XIV

———————————————————————————————————————–

Espero que todo esto no les parezca abstracto y difícil, pero aunque así sea, por favor, escuchen. A pesar de que no comprendan del todo lo que se está diciendo, el acto mismo de escuchar es como plantar una semilla en tierra fértil; si la semilla tiene vitalidad y la tierra es rica, nacerá un brote; uno no tiene que hacer nada más. De forma similar si son capaces simplemente de escuchar y permiten que la semilla caiga en la matriz de la mente, esa semilla germinara, florecerá y generara una acción que será involuntariamente verdadera.

Nueva Delhi, octava charla, 4 de marzo de 1959, Obras completas, tomo XI

La Vida es Accion

La Mente Excelente

Si la mente es capaz de escuchar, de ese mismo escuchar nace una mente excelente y de esa mente puede surgir la acción.

Me parece muy importante comprender la cualidad de la mente y sacar la máxima excelencia. La mayoría no estamos interesados en la excelencia de la mente, solo nos interesa lo que debemos hacer. La acción se ha convertido en algo mucho más importante que la cualidad de la mente; sin embargo, para mí, la acción es secundaria. Si me permiten expresarlo, la acción no importa, no es lo importante, porque una mente excelente es asombrosamente creativa, y por tanto de esa asombrosa creatividad surge la acción correcta, una acción que cambia el ‘hacer es ser’ por ‘ser es hacer’.

A la mayoría la acción nos parece vital, importante, y, debido a eso, nos quedamos atrapados en ella, pero por mucho que lo parezca el problema no es la acción. A casi todos nos preocupa cómo vivir, que hacer en ciertas circunstancias, si optar por este o aquel partido político, etc. Si observan verán que por lo general nuestra búsqueda se centra en averiguar cuál es la forma correcta de actuar y, por eso, aparece la ansiedad, la persecución de conocimientos o la búsqueda de un gurú. Buscamos para saber qué debemos hacer, y esta forma de afrontar la vida conduce necesariamente a un gran sufrimiento  y una gran desdicha, a la contradicción no solo dentro de uno sino también en lo social, que por fuerza genera mucha frustración. Para mí la acción es inevitable cuando uno está con lo que es, o sea, escuchar en sí mismo es un acto de humildad. Si la mente es capaz de escuchar, de ese mismo escuchar nace una mente excelente y de esa mente puede surgir la acción. Mientras que sin esa excelencia de la mente, sin esa extraña y asombrosa cualidad creativa, el simple buscar cómo actuar conduce a la mezquindad  y a la superficialidad de la mente y el corazón.

No sé si han advertido como a la mayoría nos preocupa lo que debemos hacer. Probablemente nunca hayan experimentado esa cualidad de la mente que percibe de inmediato la totalidad, estado en el que la percepción misma de la totalidad es su propia acción. Creo que es importante comprender esto porque nuestra cultura nos ha hecho muy superficiales, imitadores, esclavos de la tradición, incapaces de tener una visión amplia, profunda, porque la acción y los resultados rápidos han cegado nuestros ojos. Observen su propia mente y verán que les preocupa cómo deben actuar. Esta constante actividad de la mente centrada en lo que deben hacer solo conduce a pensar de forma muy superficial; sin embargo, si la mente se interesa por percibir la totalidad, no ‘cómo’ percibir la totalidad, ‘que’ método usar, lo cual de nuevo significa estar atrapado en la acción rápida, entonces verán que de ese interés nace la acción, y no al revés.

Bombay, quinta charla, 18 de mayo de 1956, Obras completas, tomo IX

La Vida es Acción